Caminaba y caminaba, y era como si Dios me hubiese proporcionado unos ojos especiales, gracias a los cuales podía ver las cosas malas, las cosas tristes, el dolor y la desdicha de la vida urbana, la basura arrojada a patadas en las esquinas, en lugar de ver flores plantadas en jardines -
Son esos momentos en que uno se pone a reflexionar y alumbra una tormenta ♪
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