martes, 4 de mayo de 2010

Simplemente un sueño.

Véneto, ése era el lugar. De la nueva heladería de Crespo partía mi sueño; una heladería que en ese momento no existía aún en mi ciudad, pero sí en mi sueño.

Crucé la calle para estar en la plaza. De repente apareció Felipe, un ex-compañero de primaria. Sin que yo entienda por qué, me abrazó y caminamos juntos. Me hablaba, no lo escuchaba. Sólo pensaba en qué estaba sucediendo. De repente me paró, me tomó de las manos y me dijo que me amaba. No sabía qué decirle.
Lo solté y le dije: -Perdón, esto no es real, es simplemente un sueño. No somos nada-

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